El pasado 14 de noviembre vivimos en nuestra Hermandad unos momentos de singular belleza cuando el poeta D. José María Jurado García-Posada tomó la palabra en la primera sesión de este Tercer Curso del Aula de Poesía Rafael Montesinos, que llevó el título de Todas las primaveras (Postales líricas de la Semana Santa de Sevilla).

Tras la bienvenida por parte del Hermano Mayor, y la acertada presentación de N. H. D. Rafael Roblas, nos llegó la poesía del protagonista de esta lección. Comenzando por el relato de sus vivencias cofrades, supo transmitir su vinculación con el universo de nuestra Semana Santa, salpicándolo de momentos de gran profundidad lírica.

Así, se deslizó desde la mención al pregón de la Semana Santa por parte de su abuelo, D. Miguel García Posada -“llorar, lo que es llorar… yo solo he visto a la Virgen del Valle soberana”-, pasando por los recuerdos de su niñez, y dando el salto hasta el deseado reencuentro a los pies del Cristo del Amor, que significó su rendición “como San Pablo camino de Damasco”, para comenzar su particular historia de experiencias cofrades.

Entró luego a profundizar en su personal visión de nuestra Semana Santa, apoyado en el cuaderno con que obsequió a los asistentes, de modo que fue abriendo su poesía inspirada en los diversos momentos vividos, desde el “Blancas como las azoteas de Moguer pasan las túnicas cándidas de los niños nazarenos de Sevilla” que abren un Domingo de Ramos, pasando por su devoción por las hermandades de barrio, “Y en este mundo antiguo de vecinos y especias, es el Cautivo, ahora, en toda su soledad, la esperanza del pueblo y del planeta”, para llegar a sus impresiones de las mujeres que siguen la estela del Gran Poder, “Han cambiado el morado de los viernes de invierno por la túnica oscura de la pena absoluta, hechas de plásticos rotos”. Para concluir con la referencia a la Virgen de la Soledad, su Hermandad, “Madre de los Jacintos, ahora que atardece, concédeme el descanso, a solas con mi túnica”. Túnica que es para los cofrades el sagrado lienzo con el que querremos ser despedidos.

Tras su intervención, comenzó un interesante debate sobre su perspectiva de la religión y de la experiencia de Dios en contraste con el mundo científico en el que desarrolla su profesión, continuando la sesión con la declamación de sus poesías por parte de varios alumnos del curso, y concluyendo con la entrega de un recuerdo al brillante protagonista de la noche.Fotos: Pepe Morán