Hermanos: Amalia López Ortega

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Mis recuerdos de la hermandad, desde el principio, han estado íntimamente relacionados con la familia: mi tío-abuelo José siempre en la sacristía, mi tío-abuelo Paco en cada foto de portada del boletín, portando uno de los faroles. Mi abuela Amalia y mi tía-abuela Lola transmitiéndonos su devoción a Ella; todos tenemos una medalla de la Virgen que encargaban con cada nacimiento. No en vano la casa familiar de la playa se sigue llamando Virgen del Valle; recuerdo todos los dormitorios de la casa presididos por su imagen. Todos amortajados con su hábito y la medalla de la hermandad.

Como debía de ser, mi padre y mis tíos heredaron la devoción. De pequeña solía acompañar a mis padres en los cultos de la hermandad ¡Qué alegría coincidir allí con algún miembro de la familia!

El Jueves Santo siempre ha sido un día especial. Las túnicas colgando de las lámparas del salón. Acudir todos por la mañana a rezar ante las imágenes. Ver partir a los que iban a realizar la estación de penitencia. Durante la procesión, la emoción de una niña al buscar a su padre entre los penitentes o sentir que la Virgen descansaba sobre los hombros de su hermano costalero. La calle Hernando Colón, los andenes del Banco de España, la entrada desde el templo con ese recogimiento que aún hoy me emociona como el primer día.

No me he sentido extraña en esta casa. Desde corretear por debajo de los pasos, subir al coro, bajar a lo que hoy es panteón de los sevillanos ilustres, ayudar a poner las flores de los pasos, limpiar la plata, acompañar a la Virgen en su traslado a la Catedral cuando todavía las mujeres no podíamos hacer estación de penitencia, últimamente pintar alguna vela…….Todo, absolutamente todo desde la devoción a sus imágenes. Tuve claro ante que advocación de la Virgen me quise casar. Siempre ha estado presente en todos los acontecimientos de mi vida y hermanos como Pepita me “La han acercado” en los buenos y malos momentos.

Estos últimos años Manolo me ofreció la posibilidad de salir de pavera con los niños. Vestir la túnica por primera vez, acompañar a mi hija, dar testimonio de fé anónimo…..y sobretodo la emoción de compartir con los más pequeños: sus nervios, comentarios, caras de satisfacción, cansancio, agradecimiento…..el futuro de la Hermandad.

Ahora la Hermandad me propone formar parte de la Junta, con lo poco que entiendo yo de Hermandades y lo que me gusta el anonimato. Como nuestro director espiritual nos dijo en la toma de posesión: formar parte de una comunidad eclesiástica al servicio de Dios y de los hermanos. Ésa debe de ser mi única ambición.

Amalia López Ortega. Octubre 2015