Visita a la casa natal de Santa Ángela de la Cruz

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La Santa sevillana nació en una humilde casa de la Plaza de Santa Lucia, una casita de 2 plantas que posee un  pequeño jardín en su fachada, en ella hoy viven y se ocupan de las necesidades de los pobres y necesitados del barrio de la Macarena, 7 monjitas que conservan prácticamente sus dependencias como estaban en la época en la que vivía allí la Santa con sus padres y hermanos.

Entrar en la casa es como tomarse un descanso mental, se puede sentir una paz a la vez que una gran alegría se respira al traspasar el umbral.

Ángela Guerrero González, Santa Ángela, madre de los pobres, nació el 30 de enero de 1.846 en Sevilla, en el seno de una familia sencilla. Sus padres, Francisco Guerrero y Josefa González, tuvieron 14 hijos, pero solo seis llegaron  a mayores de edad a causa de la terrible mortalidad  infantil, aun persistente durante todo el siglo XIX.

En 1.865, se cierne una oleada de cólera sobre Sevilla que azota a las familias mas hacinadas en los “corrales de vecindad”. Ángela se multiplica para poder ayudar a estos hombre, mujeres y niños castigados tan duramente por la miseria. Y ese mismo año pone n conocimiento de su confesor el padre Torres, su voluntad de “meterse a monja”. Cuenta ahora con 19 años.

Quiso entrar en las Carmelitas Descalzas del barrio de Santa Cruz de Sevilla, aunque no la admitieron por temor a que no pudiera soportar los duros menesteres del convento en su cuerpo menudo y débil.

Ingresó en las Hermanas de la Caridad. Llegó a vestir el habito, pero hubo de salir del convento al enfermar. Viendo que no podía ser monja en el convento, se dijo así misma “Seré monja en el mundo” he hizo los Votos religiosos. Ángela comienza a afirmarse en una idea que le ha venido con fuerza: “hay que hacerse pobre con los pobres”.

Ángela ha encontrado tres compañeras: Josefa de la Peña, una terciaria franciscano “pudiente”, que ha decidido dar el paso que su contacto con los pobres le esta pidiendo; Juana María Castro y Juana Magadán, dos jóvenes pobres, sencillas y buenas. Con el dinero de Josefa de la Peña alquilan su “convento”: un cuartito con derecho a cocina en la casa nº 13 de la calle de San Luis, y desde allí organizan su servicio de asistencia a los necesitados a lo largo del día y de la noche. Poco después se trasladan al número 8 de la calle Hombre de Piedra, y comienzan a adquirir notable consistencia en  el clima religioso de Sevilla.

Estrenan habito y sus compañeras empiezan a llamarle  “Madre”, cuando aun no se ha borrado de su rostro la primavera de la niñez. Entre duras penitencias y mortificaciones, fieles a la causa de los pobres, consiguen obtener en 1.876 la admisión y bendición del Cardenal Spínola.

La compañía va a crecer, y con ella el agradecimiento  del pueblo sevillano y de todos los rincones de Andalucía a donde llega el espíritu de Sor Ángela.

Como afirmaba José María Javierre en su preciosa Madre de los Pobres: “Que yo sepa, es el único caso en el mundo. Existe una ciudad donde pronunciáis el nombre de una persona y  todos los habitantes, todos, sonríen: Era buena, era una Santa.”

La siguen bastantes jóvenes y mayores que quieren imitar a Sor Ángela y seguir su mismo genero de vida. Todos caben en sus casas. La austeridad será nota distintiva de sus casas. Roma da aprobación a su Obra.

La muerte  le sorprendió a las tres menos veinte de la madrugada del día 2 de Marzo de 1.932, alzó el busto, levanto los brazos hacia el cielo, abrió los ojos, esbozó una dulce sonrisa, suspiró tres veces y se apagó para siempre. El 28 de Julio del anterior año había perdido el habla. Sus ultimas palabras habían sido: “No ser, no querer ser; pisotear el yo, enterrarlo si posible fuera….”

El Ayuntamiento republicano de Sevilla celebra sesión extraordinaria para dar carácter oficial a los elogios de Sor Ángela. El alcalde pone a votación que se cambie el nombre de alcázares por Sor Ángela de la Cruz. El Papa Juan Pablo la beatificó en Sevilla el 5 de Noviembre de 1.982, proclamándola Santa el 4 de Mayo de 2003. El Ayuntamiento de Sevilla ha rotulado de nuevo la calle que lleva su nombre por el de Santa Ángela de la Cruz.

Grupo máximo de 25 personas.

Limosna para las obras asistenciales de las Hermanas de la Cruz