Reseña sobre el paso del Niño Jesús

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Niño Jesús del Valle - Foto: Manuel Jesús Rodríguez Rechi

El próximo 2 de enero, como viene siendo habitual desde hace ya unos años, realizará su salida procesional la imagen del Niño Jesús de la Hermandad del Valle. Y lo hará sobre un paso que calza 12 costaleros, los más jóvenes de nuestra Archicofradía.

El paso está compuesto de una parihuela metálica con 4 trabajaderas regulables en altura, ejecutada y donada por don Valentín Vilanova. La canastilla del mismo está realizada en madera dorada, sin trabajo de talla y de líneas rectas, con una ornamentación diseñada y ejecutada por D. José Asián. En el centro de cada uno de los lados del canasto se representan 4 emblemas, a modo de cartelas: el emblema de la Archicofradía, el anagrama de María (AM), el anagrama de Jesús (JHS) y un corazón llameante atravesado por un puñal.

Los faldones del paso están realizados por NHDª Carmen Osorno en tela de brocados de seda de dos colores, rojo y blanco, con líneas definidas ejecutadas por galones dorados. La parte del respiradero, integrado en el propio faldón, está ejecutado en tela de malla dorada. Cubren la parte superior del faldón, rematando la mesa del paso, un moldurón de madera dorada.

El conjunto se completa con 4 jarras de plata en las esquinas de la mesa del paso, pertenecientes al paso de palio de la Virgen del Valle. Para dar luz a la imagen del Niño Jesús, el paso monta 4 candeleros de metal plateado en cada esquina del canasto, pertenecientes a la tanda de los Osuna pequeños de la candelería del paso de palio. Portan un cirio blanco cada uno, pintados con el emblema de la Hermandad inscrito en un sol. Llamador en metal dorado, antiguo del paso de Coronación.

Por último, remata todo el conjunto una peana de metal plateado, que muy posiblemente perteneciera al antiguo altar de septenario de la Virgen del Valle.

Sobre ella se eleva la imagen del Niño Jesús, talla completa del s.XVII ó XVIII de autor desconocido, aunque atribuido por algunos al círculo de los hermanos Ribas, y por otros a Hita del Castillo. Presenta una actitud de bendición, sobre una nube de la que emanan cabezas de querubines bajo sus pies. Viste una túnica de seda de color blanco e hilos de plata (s.XVIII), y potencias de plata de ley.

Para finalizar, todo el conjunto se adorna con un exorno floral compuesto en general por: flores de Pascua, margaritas rojas, flores de cera, limonium, romero y helecho, entre otras.