Vivencia de hermanos: Luis Ramírez López

0
1798

Desde que llegamos a Sevilla, allá por el 2003, mi familia y yo captamos, como no podía ser de otra manera, la gran importancia que tienen las Hermandades en la vida cristiana y social de la ciudad. Tomando como referencia el periodo que comprende la Semana Santa, obviando toda la preparación espiritual que conlleva afrontar una semana tan intensa en cuanto a culto y sentimientos se refiere, no es difícil comprender el inmenso poderío y trabajo que se intuye tras los cortejos procesionales de las diferentes Hermandades de penitencia. Una de las que más llamó nuestra atención, si no la que más, fue la Archicofradía del Valle.

Mi primer recuerdo que tengo de esta gran Hermandad fue en su procesionar, en el giro de Orfila con Lasso de la Vega, allá por la Semana Santa del año 2004. Fue una imagen imborrable, aún recuerdo con gran nitidez el discurrir de los nazarenos y los tres pasos en esa preciosa vuelta.

Cierto es que mi primer recuerdo lo guardo con gran cariño, siendo consciente, ahora con más fuerza, que lo que presencié no es más que la punta del iceberg de un trabajo excelente, descomunal y altruista de multitud de hermanos que con gran devoción e ilusión trabajan y han trabajado día a día en diferentes diputaciones y compromisos para con la Hermandad.

Tras el discurrir de varios años, fue mi hermano, Jorge, quien tuvo la iniciativa de hacerse hermano del Valle. Fue el primer paso, tras numerosos días de trabajo en la Hermandad, fundamentalmente en priostía, hacia lo que ahora le ha llevado a ocupar el cargo de Prioste Primero. Gracias a él pude conocer lo que es el Valle en mucha más profundidad de lo que podía imaginar.

Comencé a venir a la Archicofradía, si la memoria no me falla, el primer viernes de cuaresma del año 2012, durante el primer mandato de Lucas Maireles, actual Hermano Mayor. Fui con la idea de ayudar en lo que los priostes necesitaran, por aquel entonces eran Miguel Ángel, Benito y Jorge. Como quien dice, y en mi caso totalmente cierto, empiezas pintando cirios y casi sin darte cuenta acabas formando parte de un gran grupo de trabajo como es la priostía de nuestra Archicofradía. Aprovecho estas líneas para animar a todos aquellos jóvenes que deseen pasar grandes momentos en hermandad y poner su granito de arena en cualquiera de las diputaciones que posee la Hermandad. Como digo, empiezas yendo fortuitamente un buen día, y sin imaginártelo estás participando activamente en la Hermandad y realizando una labor inspiradora.

Mi labor en el Valle no solo se ha limitado en la colaboración con la priostía. Desde los primeros meses que entré en ella he participado muy activamente en las actividades que ha ido proponiendo la Diputación de Juventud. Por aquel entonces era Diputado Rafael Campos y auxiliar Francisco Pérez, actualmente Diputado de Juventud, a quienes felicito por su gran labor en favor de la Juventud de nuestra querida Hermandad. Puedo destacar grandes momentos que hemos pasado en Hermandad gracias a esta Diputación, como por ejemplo la convivencia en la Basílica de la Macarena, con motivo del Año Jubilar, o la más reciente del pasado 25 de octubre, donde pasamos un gran día en Hermandad los jóvenes y las diputaciones que participamos en el acto. Considero que es una Diputación fundamental para entender la vida de la Hermandad y para comenzar a dar los primeros pasos en la Archicofradía. Sin su labor mi nivel de compromiso actual en el Valle sería difícilmente comprensible.

Además he participado en los distintos cultos que realiza la Hermandad, así como en la Estación de Penitencia a la Santa Iglesia Catedral, como acólito. El grupo de acólitos del Valle ofrece una labor indispensable para la realización de los cultos, siendo un grupo con un sello propio y un saber hacer muy reconocibles, no solo en nuestra Archicofradía, sino en el mundo cofrade sevillano. Por ello quiero agradecer a Javier Lissen la gran labor como Diputado de Cultos estos últimos años. Creo que nos ha transmitido gran confianza y sin sus explicaciones e indicaciones los cultos no habrían salido tan bien.

vivenciasluisramirezlopez02 vivenciasluisramirezlopez03

 

 

Actualmente afronto con gran ilusión y respeto los próximos tres años dentro de la vida de la Hermandad. Con mi cargo de Prioste Tercero se abre un horizonte diferente donde la responsabilidad y la precisión en cada una de las labores deben estar presentes en todo momento. Aprovecho para agradecer a la Junta de Gobierno actual por la confianza que han depositado en mí, y en especial a los tres priostes de la Junta anterior: Miguel Ángel, Benito y Jorge. Ahora, con Jorge a la cabeza, y con Álvaro Garbayo como Prioste Segundo, me siento orgulloso de formar parte de este gran equipo, y espero y deseo que podamos hacerlo, al menos, tan bien como el anterior equipo de priostía. Aunque debo de reconocer, desde la más absoluta objetividad, que la tarea va a ser no menos que complicada. Dicho lo cual, no tengo la menor duda de que lo conseguiremos, y vosotros, hermanos y hermanas, podéis formar parte de ello. Por ello aprovecho estas líneas para llamar a todas aquellas personas que quieran ayudarnos en priostía en las distintas actividades, desde limpieza de enseres y patrimonio, como montaje de los altares y detalles de los distintos pasos, y así añadir un gran valor humano a las distintas labores que vayamos realizando.

Por último, quisiera remarcar lo orgulloso que me siento de pertenecer a esta gran Hermandad, el Valle, con tantísimos años de historia a sus espaldas y con un futuro que debemos afrontar con la mayor ilusión posible. Siempre teniendo presente en nuestros rezos el amparo y la intercesión de nuestros Sagrados Titulares, Santísimo Cristo de la Coronación de Espinas, Nuestro Padre Jesús con la Cruza al Hombro, Nuestra Señora del Valle y Santa Mujer Verónica, y así nos guíen por el buen camino.

Atentamente, siempre a vuestra disposición.

Luis Ramírez López. Noviembre 2015